Es el resultado de toda una vida dedicada al cultivo y cuidado de la viña. Cuando el Abuelo Hilario elaboraba vino de manera artesanal, transmitió sus conocimientos a sus hijos Crescencia e Hilario los cuales se dedicaron en cuerpo y alma a mantener vivos estos conocimientos, cuidando con esmero y cariño sus viñas para obtener un excelente vino, el cual vendían ya de manera profesional en su bodega. Crescencia e Hilario, creyendo firmemente en esta tradición, trasladaron este legado a los hijos de Crescencia y su marido Julio (nuestra feliz pareja de vendimiadores de la foto). Julio, Eugenio y
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