Enoturismo en D.O. Empordà
El Empordà, en el extremo nororiental de Cataluña, presenta un paisaje de contrastes, con los límites naturales de los Pirineos al norte y el mar Mediterráneo, con la espectacular Costa Brava al este, lo que convierte al Empordà en un lugar único, un territorio extraordinario entre mar y montaña, marcado por la presencia del viento del norte, la tramontana.
Una zona única para vinos únicos
Además de ser una tierra de gran belleza paisajística, con varios espacios naturales protegidos y un litoral espectacular de playas y calas, el Empordà posee también un gran patrimonio histórico y cultural: menhires y monumentos megalíticos, arquitectura gótica, arte románico, pueblecitos encantadores, el arte surrealista del genio Salvador Dalí… Todo un conjunto de atractivos a los que hay que sumar su gente y la buena gastronomía, con la particular cocina ampurdanesa y la nueva restauración, representada por figuras como Ferran Adrià, complemento ideal para los vinos de la DO (denominación de origen) Empordà.
La tierra y el clima
La DO Empordà se sitúa en el extremo nororiental de Cataluña y engloba un total de 48 municipios distribuidos en dos comarcas: 35 en el Alt Empordà y 13 en el Baix Empordà.La zona de producción del Alt Empordà limita con los Pirineos al norte, el Mediterráneo al este y la llanura al sur y está resguardada en las faldas de las sierras de Rodes y de las Alberas, en un arco que va desde el cabo de Creus a la denominada Garrotxa d’Empordà (Albanyà).Por otro lado, la zona de producción del Baix Empordà se encuentra delimitada al norte por el macizo del Montgrí, al suroeste por el macizo de Les Gavarres, que forma una llanura costera con el macizo de Begur, y al este con el Mediterráneo.
Zonas
En el norte predominan los suelos pardos, con contenido calizo, mientras que el resto del viñedo se asienta preferentemente sobre tierras pardas meridionales. Se trata de terrenos sueltos, con buen drenaje, y pobres en materia orgánica.
Microclimas
Es una de las zonas vitícolas sometida a un régimen de inestabilidad climática, con una gran influencia del clima Mediterráneo, y que cuenta con el viento más violento (La Tramontana), pero que en todo caso beneficia que el viñedo no tenga parásitos, por lo que no es extraño ver muchas viñas atadas entre postas y alambres.
Cabe resaltar en lo que se refiere a la temperatura y la insolación, que toda esta zona ampurdanesa se sitúa en la región III de la clasificación Winkler y Amerine, lo que la convierte en idónea para el cultivo de variedades de ciclo mediano y largo, y extraordinaria para la elaboración de vinos dulces naturales.
Los actuales viñedos de la Denominación de Origen son mayoritariamente de antigua implantación, con viñedos de más de 30 años de edad.En cuanto a las variedades tintas, domina la Cariñena o Samsó, que constituye la base de la viticultura ampurdanesa junto con la Garnacha tinta (denominada en la zona Lledoner). Estas variedades tradicionales se complementan con nuevas variedades que se van introduciendo, principalmente el Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah.Las variedades viníferas blancas dominantes son la Garnacha blanca y roja, y Macabeo, y en mucha menor proporción encontramos el Moscatel, el tradicional Xarel·lo y de nueva implantación el Chardonnay, Sauvignon blanc y Gewurztraminer.BlancasVariedades recomendadas: Garnacha blanca, Garnacha roja, Macabeo o Viura, Moscatel de AlejandríaVariedades autorizadas: Chardonnay, Gewurztraminer, Malvasía, Moscatel de grano pequeño, Picapoll blanco, Sauvignon blanc, Xarel·loTintasVariedades recomendadas: Cariñena, Garnacha tintaVariedades autorizadas: Cabernet sauvignon, Cabernet franc, Merlot, Monastrell, Tempranillo, Syrah, Garnacha peluda
Las variedades de vinos del empordà
Se elaboran todo tipo de vinos, desde los vinos blancos en todos sus estilos, pasando por rosados y tintos, hasta dulces y espumosos con DO Cava en algunos municipios.En general Los vinos tintos son de buena calidad, con cuerpo, bien constituidos y armónicos, en ocasiones matizados por una cuidadosa crianza, mientras que los vinos blancos son frescos y sabrosos, frecuentemente elaborados con variedades autóctonas, pero también con otros monovarietales de notable calidad. También se elaboran rosados, caracterizados por un color cereza bien definido, una gran personalidad y aroma delicado, frescos y de graduación alcohólica moderada.Una singularidad de la zona es la Garnatxa de l’Empordà, un vino dulce natural con el sabor propio de la uva madura, cálido y sedoso, virtudes que lo convierten en un vino de postres excepcional, junto con el Moscatell de l’Empordà, el otro vino dulce propio de la zona.