No es de extrañar que el Conde Fabrice de Suyrot se enamorara hace más de quince años de este rincón de las afueras de la Colonia de Sant Pere. Un entorno mimado por la naturaleza donde decidó establecerse tras su exitosa trayectoria enóloga en Burdeos. Desde entonces, estas bodegas se han convertido en una fuente de alegrías. Aquí cultiva diversos viñedos y elabora sus vinos de una forma totalmente artesanal y muy cuidada. Son el resultado del esfuerzo y la ilusion invertidos en revivir una tradición vinícola que ya hubo en estas tierras un tiempo atrás. Con cada vino ha conseguido hacerse un hueco importante en el mercado, pero también en el corazón
Además, ha sabido rodearse de un pequeño gran equipo que ya es casi una familia.
Un equipo que le acompaña en todo el proceso de cultivo y de elaboración y que te recibirá encantado cuando vengas a disfrutar de una cata o visita.